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En la mayoría de los casos, son hombres los que se ocupan de esta tarea, como así también del alquiler de los departamentos y de la seguridad. Nadie consume y la oferta de servicios crece. Todas o casi todas las mujeres esconden su rostro.

Paradójicamente, el trabajo sexual se da mejor a plena luz del día. Con el arancel alto atraigo a gente que puede pagarlo.

Y que no esté tan necesitada. La gente que tiene un buen poder adquisitivo y tiene familia -o sea, que de noche no puede salir-, o que se escapa del trabajo. O por la liberalización.

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Aquello fue una desbandada, cada uno corrió como pudo, pero la realidad es que había pocas salidas. Vista aérea de la parilla electrica, el camino del Tablero en las Margaritas. Luego, ese lugar se desplazó a lo que era la parilla del camino que, desde las Margaritas, iba hacia el Brillante, dirección a lo que hoy es el Tablero. Cuestión a resaltar, importante, por lo menos para mí. Pues bien, la ruta de retirada a su domicilio de las Sras. Lo curioso y humano, era la no discriminación por una familia de las llamadas normales, y la aceptación de ésta de la normalidad de una profesión, aunque fuera la de prostituta.

Pienso que en una sociedad de dificultades, de persecuciones, de falta de libertades, de pobreza y de miseria, no se valoraba la profesión sino el esfuerzo que había que hacer por sobrevivir, y esa igualdad en las dificultades une a las personas. Me deja el dinero en la mesilla y se va llorando. Como no vas a poner mi nombre en el periódico, ni se te ocurra, te digo que a mí se me rompe el corazón y me dan ganas de no cobrarle Cordobesa con un pie en los cincuenta, ella viene de vuelta en todo lo que tiene que ver con la prostitución.

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Y que no esté tan necesitada. La gente que tiene un buen poder adquisitivo y tiene familia -o sea, que de noche no puede salir-, o que se escapa del trabajo. El arancel del trabajo sexual es un filtro natural a la hora de seleccionar a los clientes.

Por la noche, pueden llegar hombres borrachos, drogados o con el vértigo de una noche de juerga. Sin embargo, la luz del día no es ninguna garantía. La economía del trabajo sexual es como toda economía en negro: Cualquier referencia es relativa. En el universo de la clandestinidad hay costos que no se pueden justificar. Me liaba con él en el pueblo, como hacíamos todos. Si no tenías novio eras invisible.

Me vine a Córdoba a estudiar en la universidad. Ahí cambió mi vida: Ella comprendió pronto el porqué de la rebaja. Pues no, no lo soy. No era cordobesa, era rubia, exageradamente alta para la media, tanto que algunos clientes tenían que subirse en una piedra, o ella flexionar para equilibrar la altura de los genitales. Y, honradamente, para mi gusto fea.

Los guardias, no lo aclaré antes cuando en el charco de la Pava mencioné la luz, eran siempre los municipales de la sección de bicicletas, y la luz era el faro del vehículo policial. Aquello fue una desbandada, cada uno corrió como pudo, pero la realidad es que había pocas salidas. Vista aérea de la parilla electrica, el camino del Tablero en las Margaritas. Luego, ese lugar se desplazó a lo que era la parilla del camino que, desde las Margaritas, iba hacia el Brillante, dirección a lo que hoy es el Tablero.

Cuestión a resaltar, importante, por lo menos para mí. Pues bien, la ruta de retirada a su domicilio de las Sras. Lo curioso y humano, era la no discriminación por una familia de las llamadas normales, y la aceptación de ésta de la normalidad de una profesión, aunque fuera la de prostituta.

Pienso que en una sociedad de dificultades, de persecuciones, de falta de libertades, de pobreza y de miseria, no se valoraba la profesión sino el esfuerzo que había que hacer por sobrevivir, y esa igualdad en las dificultades une a las personas. Siempre que pasaba por ella una Sra.

Muchos días para evitar la situación, cuando tenía que pasar por allí, miraba antes y pasaba por la acera de enfrente, como la Pantera Rosa vuelve las esquinas, como una exhalación. Dicho sea de paso, la mayoría de las veces, llevaba como mínimo un cuarto de kilo de oro, a laminarlo en la Magdalena. A la vuelta, cuando la laminación obligaba a llevarlo enrollado en círculo, por la longitud, recocido y oscuro, y no había podido emular a la Pantera Rosa, siendo cazado por lo tanto para la sesión de piropos, me preguntaban que era esa lata que llevaba, y al decirles que era oro siempre contestaban que eso era mentira, como iba a ser oro eso tan feo.

Doña Carmen, en esa época era, una joven dueña —las dueñas eran siempre mayores- de casa de putas. Después se casó y la casa dejo de ser de putas, se convirtió por un tiempo en su domicilio. Tenía perfectamente delimitada la profesión con su casa. Un día le dio un tortazo en mi presencia, por haber llegado a la casa después de las ocho y media, cuando la hora de recogida prevista era anterior. Marina, muy guapa de la calle la Feria, la Gayallo, creo que de Cardenal Gonzalez, , la Gitana , la Serrita , estuvo en su vejez en una bodega de la calle Fitero, cuyo cabaret no hemos mencionado, y la casa de al lado Doña Lola, la famosa Maja de la que decían batía todos los record Contaba mi querido amigo Luís Melgar, una anécdota de una famosa.

Él la dibuja como una mujer guapa, resultona, graciosa y con trapío, empleando la jerga taurina.

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